Seguridad y crimen organizado: escenarios 2025 en México
Los detonadores de crisis: hacia una nueva herramienta metodológica para el análisis prospectivo
Por Dra. Yuriria Rodríguez Castro
A los cuatro grandes maestros del análisis prospectivo: Edgar Jiménez, Yuri Serbolov, Felipe Chao y Tomás Miklos
A mis discípulos analistas
La consciencia del proceso analítico
Se ha dado por hecho que lo único que se percibe es el presente y que el pasado se comprueba fácticamente a través de la experiencia, pero el futuro es incierto porque no aceptamos la amenaza que acecha.
Este trabajo está dirigido a todos aquellos discípulos que nos han acompañado en una labor aún experimental por consolidar una escuela en México para formar un ejército de analistas que puedan salvar vidas con la mente; es un sueño pensar que sin el uso de ninguna arma más que el conocimiento y el análisis, se podrán anticipar escenarios de violencia criminal, evitando pérdidas humanas.
Los procesos de análisis tienen que profesionalizarse desde una metodología amplia que contemple el método científico, así como las distintas ciencias formales y fácticas, hasta llegar a lo que proponemos sea un análisis sistémico de estructuras y organizaciones sociales para perfilar grupos y actores violentos, criminales, tal como ya lo he apuntalado en mi obra de próxima aparición Teoría de violencia.
Entiéndase al sistema como el modelo de análisis más complejo, pues los sistemas son organismos de poder político con un cierto grado de inmunidad adquirida tras una serie de ataques moleculares internos o provenientes de sistemas externos.
Podemos definir al sistema como el conjunto de funciones preestablecidas, mientras que la estructura es la suma de sus vínculos, sus medios, relaciones e interacciones. Un sistema puede estar compuesto por varias estructuras, mientras que una organización es el resultado de la estructura y su plasticidad (adaptación), entendida esta última como la capacidad de algo para moldearse o abrirse a un agente que ingresa en la estructura.
En México pasa que las organizaciones criminales ya tienen el poder político y sólo se interesan por mantener el poder estatal generando toda la violencia que se necesite para acallar con extorsión o asesinato a quienes se resistan. Esto es lo que tendría que preocupar a los analistas mexicanos, pues a diferencia de otras naciones, pareciera que son las organizaciones del narcotráfico más eficaces que el Estado hasta para brindar una seguridad selectiva a los ciudadanos. Estas organizaciones criminales se observan cada vez más políticas, más organizadas, más tecnificadas y hasta más violentas que todo el poder estatal puesto en guardia, a la defensiva, inmunizado.
Quizá sea momento de hablar de crimen mexicano en distintas regiones de Norteamérica al referirnos a las distintas facilidades que tiene el crimen para expanderse y operar, ya que la historia de las organizaciones criminales no se limita a la actividad del tráfico de drogas, pues aunque el narcotráfico es quizá el más aplastante de sus mercados, no sería posible vender estupefacientes en el mundo global sin realizar otros muchos otros delitos simultáneos.
Por otra parte, no todas las organizaciones criminales surgen como un movimiento subversivo en contra del Estado como pasó en Colombia, en México se colocan a favor del sistema político estatal en cada proceso electoral y se adaptan muy bien a los gobiernos populistas con respaldo democrático, así como a los jóvenes de la generación Z que gustan de los corridos tumbados donde el tema central es el consumo de drogas y el sexo al natural, sin erotismo ni protección.
Después de depender de la política estatal, las organizaciones criminales buscaron hacer su propia política emancipadora y, pese a que han logrado suplantar al Estado en muchas regiones, ahora también desprestigian al poder estatal mostrándolo como obsoleto e innecesario: es aquí donde el narcotráfico mexicano es el más ideológico de entre todas las organizaciones, pues no hay nada más anárquico que lo violento, porque aunque la violencia pretenda establecer reglas, ésta representa el triunfo de la inutilidad de los derechos y la ley.
Detonadores de crisis
En este texto nos valemos de la metodología y técnicas de análisis prospectivo que han aportado investigadores como Edgar Jiménez, Yuri Serbolov, Tomás Miklós, Felipe Chao, Mario Bunge y Edgar Morín, maestros que han llevado a la labor analítica hacia una revolución del conocimiento. Es a partir de sus enseñanzas que proponemos diferenciar entre escenario y crisis, cosiderando nuevas herramientas que serán variables futuribles a las que llamaremos “detonadores de crisis”.
Los eventos no pueden ser escenarios de futuros o escenarios prospectivos, pues un evento es más un potencial de detonación de crisis, es decir, una chispa que enciende un fenómeno el cual puede ser la repetición de un escenario como la “migración”, pero si la migración no se expone a un chispazo, no ocurre nada diferente que lo pueda precipitar a convertirse en una crisis, ya sea esperada o hasta presentarse como cisne negro, que es el escenario menos esperado, por lo tanto el más crítico.
Aquí comenzaremos por tratar de eliminar la idea de que sólo los escenarios más catastróficos pueden ser cisnes negros, pues tampoco se trata de que estos extremos sean críticos por raros, sino que lo son por extremos, y es en esa situación polarizante como no estamos listos para enfrentarlos y sacarles provecho. Es muy importante no confundir el cisne negro con el peor escenario, sino con el menos esperado de estos, pero tampoco hay que confundirlo con el cisne blanco, que es el más deseado y esperado; el cisne negro solo es la abstracción del extremo de una crisis no prevista.
Entonces, los detonadores no pueden ser escenarios a la vez que estímulos para los mismos, o se es emisor o se es receptor, no porque un detonador no pueda convertirse en escenario, sino porque no puede ocupar dos espacios a la vez. Dicho esto, tenemos una eventualidad detonadora o con potencial de detonar una crisis, por lo tanto es más una variable compleja porque contiene variables de diversos orígenes o fuentes: económicas, comunicativas, políticas, culturales. Recordemos que la naturaleza de la variable es que se trata de una característica limitada por el tiempo y el espacio, por lo cual es sensible a la temporalidad y la espacialidad.
A diferencia de un evento detonador, un escenario es un patrón de crisis. A esto se han aproximado algunos autores pero han hecho falta definiciones más precisas para también precisar más el análisis. Esta diferencia no se había establecido anteriormente. Ahora vamos a explicar qué es un patrón de crisis, donde el ejemplo “crisis migratoria” nos permitirá aproximarnos y aclarar las diferencias metodológicas.
Cuando nos referimos a “crisis migratoria” sólo estamos denominando un conjunto de detonadores que afectan a la migración como fenómeno social que por sí solo es denominación que no define la o las crisis que lo impactan. Solamente se puede definir e identificar lo que se distingue entre los eventos detonantes o moduladores, los fenómenos y sus crisis como escenarios, si se hacen las siguientes preguntas: ¿Qué de la migración detona la crisis y qué fuera de la migración detona la crisis? Porque la migración sola no es crisis, lo que detona la crisis migratoria son los comportamientos de antagonismo interno o externo; sus fricciones o violencias tanto propias como ajenas.
Más aún, observemos que esos comportamientos se convierten en patrones de crisis: extorsión, trata, tortura, grupos de odio, genofobia organizada, creación de grupos de limpia y contra limpia, así como la emancipación de la esclavitud criminal dando lugar a la formación de nuevos grupos criminales con algunas características de las pandillas de origen. Es así como los detonadores son el motor y encendido de las crisis.
Detonadores de inseguridad y crimen para el 2025 en México
Detonador 1: Expansión del cobro de piso
Detonador 2: Tráfico y cobro por servicios como agua potable
Detonador 3: Bloqueos criminales como protestas políticas para presionar a jueces a liberar delincuentes.
Detonador 4: Ampliación de tecnologías para infraestructura criminal y de comunicación
Detonador 5: Choque entre grupos criminales y migrantes insumisos da como resultado la creación de nuevos grupos criminales con componente migratorio
Detonadores de crisis migratoria y sus escenarios
El detonador principal es el político y económico, pues México se encuentra bajo presión de Estados Unidos al aceptar la condición de país santuario ante las olas migratorias de Centro y Sudamérica, sin contar con políticas de seguridad para proteger a los migrantes de los grupos criminales, como tampoco políticas laborales y de salud impulsadas a nivel estatal, por lo que ante las advertencias de Trump de aplicar la ley antiterrorista con los narcotraficantes mexicanos, el Estado mexicano ha decidido responder con las mismas amenazas de deportaciones masivas y aranceles.
Sin embargo, México no ha tenido en décadas una política de seguridad planeada en beneficio de su ciudadanía, sino que sólo ha planeado una agenda en función de su vecino del norte. Es por eso que observar la expansión del cobro de piso como principal delito nacional, así como el comportamiento criminal de las organizaciones del narcotráfico en México, tendrían que ser la prioridad gubernamental de nuestro país.

En este mapa radar de futuros observamos una tendencia de expansión del “cobro de piso”, del reclutamiento criminal forzado, de las desapariciones y homicidios, así como una posible nueva modalidad de “huachicol” de agua potable y cobro de bienes o servicios por parte del crimen organizado. El siguiente paso de las organizaciones criminales en México es meterse aún más a las casas de los ciudadanos.
El escenario esperado y deseado consiste en que las negociaciones surtan efecto, no sólo con los actores políticos legítimos, sino también con las agrupaciones delictivas para buscar una tregua pactada con EU, la cual no repercuta en sanciones económicas, medidas punitivas extremas, así como posibles operativos de extracción de delincuentes mexicanos para ser juzgados en territorio estadounidense.
Las crisis se dan en contextos de escenarios estructurales potencialmente críticos, como son los Estados. El Estado mexicano tiene para 2025 un escenario potencialmente crítico desde su estructura, pues enfrenta diversos detonadores/moduladores. Su principal detonador/modulador es la migración.

Algunas herramientas como black box (caja negra), que es una abstracción metodológica para el análisis prospectivo en tiempos de crisis, la podemos adaptar como black cloud (nube negra) y con esto, identificar que tendremos una contingencia, la cual es un tipo de crisis predecible aunque poco anticipable en sus efectos y consecuencias. Por lo tanto, nuestra labor consiste en reconocer que mientras más detonadores ingresen al escenario de potencialidad crítica, más catastrófico será el aluvión.
Así es como se ilustra en la imagen anterior, donde observamos algunos escenarios estructurales de Estado como los de México y EU, quienes coinciden en un escenario Icarus de fuerte deuda pública, mientras las organizaciones criminales amplían su mercado de fentanilo en EU y Canadá, dejando en territorio mexicano el desarrollo de una economía de la violencia y el cobro de piso.
Por una parte podemos tener un escenario prolongado y predecible, un Icarus, como habrían de definir los integrantes del proyecto “Escenarios cívicos”, que refieren Tomás Miklos, Edgar Jiménez y Margarita Arroyo en su libro Prospectiva, gobernabilidad y riesgo político. Instrumentos para la acción (2008): “Un gobierno negro podía llegar al poder con una ola de apoyo popular, embarcándose en un gran e insostenible programa de gasto público…”, definición que puede traducirse al riesgo que corre cualquier gobierno con enorme respaldo popular, como pasa ahora con los gobiernos populistas en América Latina, especialmente en México.
El análisis prospectivo se podría dividir en políticas públicas para la continuidad de un Estado y políticas públicas para sostenerlo ante las crisis, sobre todo aquellas que atentan contra la seguridad. Entonces hay dos frentes: la continuidad del Estado con sus políticas públicas dirigidas a las distintas áreas institucionales, así como un segundo frente que es el más importante, pues mantiene a flote al Estado ante una crisis desestabilizadora. El análisis prospectivo es una metodología científica que construye una planeación con base a escenarios, los cuales se dividen en dos partes, aquellos que dan viabilidad continua son escenarios esperados formados por patrones de comportamiento rutinario institucional, mientras que enfrentar una contingencia en seguridad se requiere la construcción de escenarios que contemple algunos patrones de crisis, los cuales dependen tanto del escenario estructural y permanente como de sus detonadores.
Inmunidad ante la crisis
Cada vez más, México parece no ser capaz de diferenciar los agentes externos de su composición interna, si acaso puede distinguir sistema/entorno, base de la teoría de sistemas. Sin embargo, “no existe una intervención causal del entorno en el sistema sin que el mismo sistema lo provoque: todo cambio de estructuras trátese de procesos de adaptación o de rechazo es, en última instancia, autoinducido”, dice Maturana en La realidad: ¿objetiva o construida? I. Fundamentos biológicos de la realidad, por lo que habría que preguntarse si la crisis en la que se encuentra el sistema mexicano rumbo al 2025 no ha sido autoinducida para preparar a la sociedad a un nuevo acuerdo con las organizaciones criminales.
Finalmente, presentamos dos gráficas, una donde el sistema de seguridad en México se presenta cuestionablemente inmunizado ante las amenazas internas de las organizaciones criminales, así como amenazado externamente por la política de seguridad de los Estados Unidos.
En la segunda imagen observamos el grado de entalpía del sistema mexicano ante la presión interna de las organizaciones criminales, la externa de EU y la mediación del gobierno mexicano. Hay que considerar que la entalpía es en termodinámica “la energía interna de un sistema sumada al producto de la presión y el volumen”(Steckles & Nathan Adams, El curioso mundo de los símbolos científicos, p. 29).


Bibliografía:
Esposito, R., Inmunitas. Protección y negación de la vida, Amorrortu, Madrid: 2005.
Maturana, H., La realidad: ¿objetiva o construida? I. Fundamentos biológicos de la realidad, Anthropos, México: 2009.
Miklos, Edgar Jiménez & Margarita Arroyo, Prospectiva, gobernabilidad y riesgo político. Instrumentos para la acción, Limusa, México: 2008.
Taleb, N., El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable, Planeta, México: 2012.
Taleb, N., Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden, Paidós, Barcelona: 2013.
Rodríguez, Y. Teoría de violencia (próxima publicación).