La preciosa vida humana
En el budismo tibetano, una preciosa vida humana no significa simplemente “haber nacido como ser humano”, ni que la vida humana valga más que la de los demás seres.
Significa haber obtenido una combinación excepcional de libertad, inteligencia, condiciones materiales, acceso al Dharma y capacidad de practicarlo. Tradicionalmente se describe mediante ocho libertades y diez condiciones favorables, llamadas en tibetano dal ’byor: libertades u oportunidades y riquezas o condiciones propicias.
¿Por qué es preciosa?
Porque la mente humana se encuentra en una posición extraordinaria:
- experimenta suficiente sufrimiento para preguntarse por sus causas;
- posee suficiente inteligencia para investigar la realidad;
- puede distinguir entre acciones beneficiosas y perjudiciales;
- puede entrenar la atención, la compasión y la sabiduría;
- y puede comprender la Originación Dependiente, la vacuidad y la naturaleza de la mente.
Un animal puede sentir dolor, afecto o miedo, pero normalmente no puede preguntarse sistemáticamente:
¿De dónde surge mi sufrimiento?
¿Puede cesar?
¿Qué debo transformar en mi propia mente?
Un dios, según la cosmología budista, puede vivir rodeado de placer y carecer de motivación para liberarse. Un ser sometido a sufrimiento extremo puede carecer del espacio mental necesario para practicar. El ser humano ocupa una posición intermedia: ni demasiado satisfecho para investigar, ni necesariamente tan atormentado que resulte imposible hacerlo.
Por eso la vida humana se compara con una embarcación capaz de cruzar el océano del samsara. Togme Zangpo utiliza precisamente la imagen de la “gran nave” con la cual podemos liberarnos a nosotros mismos y ayudar a liberar a los demás.
No toda vida humana es técnicamente “preciosa”
En el sentido doctrinal, se requiere una vida que posea las condiciones necesarias para practicar. Las listas tradicionales hablan de:
Ocho libertades
Estar temporalmente libre de ocho situaciones en las que la práctica profunda del Dharma resulta imposible o extremadamente difícil:
- Estados infernales dominados por el sufrimiento.
- Existencia de preta, dominada por la carencia.
- Existencia animal, dominada por la confusión y la supervivencia.
- Existencias divinas absorbidas en el placer o la inconsciencia.
- Vivir en un lugar donde el Dharma sea completamente desconocido.
- Nacer en una época en la que no hayan aparecido las enseñanzas de un Buda.
- Estar completamente cerrado a la posibilidad del despertar.
- Carecer de las capacidades necesarias para comprender o comunicarse.
Estas categorías antiguas deben leerse cuidadosamente: no establecen que una persona con discapacidad, enfermedad o dificultades cognitivas tenga menor dignidad. Describen obstáculos funcionales para determinadas formas de estudio y práctica tal como eran concebidas en la India y el Tíbet premodernos.
Diez condiciones favorables
Cinco dependen principalmente de uno mismo:
- Haber nacido como ser humano.
- Poseer capacidades suficientes para aprender y practicar.
- Vivir donde las enseñanzas sean accesibles.
- No estar completamente atrapado en una conducta destructiva.
- Sentir algún interés o confianza en un camino de transformación.
Y cinco dependen de las circunstancias:
- Que haya aparecido un Buda.
- Que haya enseñado el Dharma.
- Que esas enseñanzas todavía existan.
- Que haya personas que las practiquen y transmitan.
- Que existan maestros, comunidades y condiciones que sostengan la práctica.
La conjunción de estas dieciocho condiciones constituye, en sentido estricto, una preciosa existencia humana.
Las tres contemplaciones fundamentales
La enseñanza no pretende provocar orgullo, sino responsabilidad. Se contempla desde tres ángulos:
1. Su valor
Con esta vida podemos obtener beneficios temporales, transformar nuestras emociones, desarrollar bodhicitta e incluso alcanzar la liberación y el despertar.
No es preciosa por las posesiones que podamos acumular, sino por lo que podemos llegar a realizar con la mente.
2. Su rareza
No basta con nacer humano. Se necesita una enorme combinación de causas y condiciones: salud suficiente, libertad, inteligencia, acceso a enseñanzas, interés y tiempo para practicarlas.
Que todas ellas coincidan es extraordinariamente improbable. Los textos insisten en que esta combinación es mucho más rara de lo que normalmente imaginamos.
3. Su fragilidad
Estas condiciones no son permanentes.
Podemos perder la salud, la lucidez, la libertad, el interés, el acceso a los maestros o la propia vida. Por eso, en el lamrim, la contemplación de la preciosa vida humana conduce inmediatamente a la reflexión sobre la impermanencia y la muerte.
El error de interpretación
La enseñanza no dice:
“Debes aprovechar obsesivamente cada minuto y sentirte culpable cuando descansas”.
Tampoco dice:
“Tu vida es preciosa porque eres especial”.
Dice algo más profundo:
Has recibido una oportunidad excepcional, temporal y vulnerable para conocer tu mente y transformar las causas del sufrimiento. No la desperdicies viviendo mecánicamente.
Descansar, cuidar el cuerpo, convivir, disfrutar la naturaleza o realizar un trabajo honesto no contradicen esta enseñanza. Pueden convertirse en Dharma cuando están acompañados de atención, ética, sabiduría y una motivación altruista.
¿Cómo se desperdicia?
No necesariamente cometiendo grandes atrocidades. También puede desperdiciarse de maneras aparentemente normales:
- viviendo sólo para obtener dinero, reconocimiento o comodidad;
- posponiendo indefinidamente la práctica;
- consumiendo distracciones sin advertir que la vida transcurre;
- acumulando conocimientos sin transformar la conducta;
- confundiendo información espiritual con realización;
- o utilizando el Dharma únicamente para reforzar la identidad y el ego.
El verdadero desperdicio consiste en tener la posibilidad de despertar y no investigar siquiera las causas del sufrimiento.
¿Cómo se aprovecha?
La fórmula clásica es:
escuchar, reflexionar y meditar.
Es decir:
- Conocer las enseñanzas.
- Comprenderlas mediante análisis y razonamiento.
- Comprobarlas en la experiencia.
- Integrarlas hasta que transformen espontáneamente nuestra conducta.
- Dedicarlas al beneficio de todos los seres.
Por eso esta enseñanza encaja perfectamente con tu paráfrasis:
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, entrenaría mi mente”.
No porque el entrenamiento mental sea una evasión frente al fin del mundo, sino porque, desde la perspectiva budista, la única riqueza que verdaderamente podemos llevar con nosotros es la transformación de la mente.
Una formulación central
La preciosa vida humana no es un premio, sino una oportunidad.
No es una garantía, sino una posibilidad.
No es permanente, sino extraordinariamente frágil.
Y su valor no depende de cuánto poseamos, sino de cuánto sufrimiento podamos comprender, transformar y ayudar a aliviar.
Dentro del ngöndro nyingma, la preciosa vida humana es la primera de las cuatro contemplaciones que vuelven la mente hacia el Dharma, seguida por la impermanencia y la muerte, el karma y los defectos del samsara.
¿Cuáles son las Tres Claves de una Preciada Vida Humana?
Las Tres Claves de una Preciada Vida Humana son: 1. Que es muy dificil de obtener 2. Que es muy fácil de perder y 3. La gran oportunidad que nos da, aquí y ahora, para entrenar y transformar nuestra mente, para lograr la verdadera liberación.
Ésa es la formulación central de las Tres Claves de una Preciada Vida Humana:
- Es muy difícil de obtener.
No basta con nacer como ser humano; deben reunirse numerosas libertades, capacidades y condiciones favorables para poder conocer, comprender y practicar el Dharma. - Es muy fácil de perder.
La salud, la lucidez, la libertad, las condiciones externas y la propia vida son impermanentes. Pueden cambiar o desaparecer en cualquier momento. - Nos ofrece una gran oportunidad, aquí y ahora.
Esta vida nos permite entrenar y transformar nuestra mente, reconocer y abandonar las causas del sufrimiento, cultivar sabiduría y compasión, y avanzar hacia la verdadera liberación.
Podemos condensarlas así:
Difícil de obtener.
Fácil de perder.
Extraordinaria para aprovechar.
Y su conclusión práctica es muy clara:
Precisamente porque esta vida es tan difícil de obtener y tan fácil de perder, debemos aprovecharla aquí y ahora para entrenar y transformar nuestra mente, y alcanzar la verdadera liberación.
La preciada existencia humana
«Las enseñanzas del dharma explican en detalle lo que constituye una preciosa existencia humana. No se trata únicamente de una generación, sino más bien que la preciosa existencia humana se refiere a tí. Puedes practicar el dharma y así tu vida será preciosa: tú tienes la opción de seguir el dharma; tú dispones de tiempo para asistir a enseñanzas de dharma; tú tienes el intelecto necesario para entender el sentido; y tú eres físicamente capaz de practicar. Esto te permite darte cuenta de lo afortunado que eres.
La siguiente historia tradicional es una buena metáfora que ilustra cuán preciosa es nuestra existencia humana: Una vez un mendigo se encontró un enorme rubí al borde del camino. Desconocía su valor y que podía obtener mucho dinero a cambio del mismo. Así que continuó mendigando todo ese tiempo para alimentarse mientras el rubí seguía en su bolsillo. Al final, murió siendo mendigo. No hizo uso de esta piedra preciosa, de manera que para él no tuvo ningún valor. Esta historia tan sencilla señala que si no te das cuenta de lo increíblemente preciosa que es tu vida ahora, va a ser igual de valiosa que tener un rubí escondido en el bolsillo.»
El Camino del Despertar. Shamar Rimpoché. Rabsel Editors.

El Precioso Nacimiento Humano
1. El primero de los cuatro recordatorios tiene que ver con el precioso nacimiento humano o el precioso cuerpo humano y alcanzarlo y lograrlo. No es precioso sólo porque se logra. Simplemente obtener un cuerpo humano no lo hace precioso. Pero una vez que hemos ganado u obtenido un cuerpo humano, entonces, si podemos renunciar a la no virtud del cuerpo, habla y mente, y alcanzar la virtud del cuerpo, habla y mente, entonces es precioso, es un precioso nacimiento humano, un precioso cuerpo humano.
¿Cuál es el propósito de la vida, cuál es el significado de la vida?
La gente siempre me pregunta -constantemente me hacen preguntas-, cuál es el propósito de la vida, cuál es el significado de la vida. Constantemente me preguntan esto diferentes personas. Creo que en realidad la pregunta tendría que ser un poco diferente… es un poco errónea la que me hacen. Me parece que la pregunta que me deberían hacer es ¿cómo hago que mi vida tenga propósito, cómo hago que mi vida tenga significado?
Si podemos renunciar a los actos no virtuosos de cuerpo, habla y mente y alcanzar o realizar actos virtuosos de cuerpo, habla y mente, entonces nuestro nacimiento se convierte en un preciado nacimiento humano, nuestro cuerpo se convierte en un preciado cuerpo humano. Entonces este es el primer recordatorio: el precioso renacimiento humano.
Los Cuatro Recordatorios
Acharya Lhakpa Tsherin
Talk and Guided Meditation (Charla y meditación guiada)
27 de agosto de 2022