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¿Dios existe o no existe?… Ese no es el problema, sino ¿Dios me puede o no salvar del sufrimiento? That´s de Big Cuestion

¿Dios existe o no existe? Es un problema ontológico, es decir resolver la existencia o no de ese ser superior. Como dijo Shakespeare: “ser o no ser”. Los creyentes lo defienden apasionadamente, así como igual de apasionados lo niegan los ateos, ambos basados en su “enraizada necesidad de creer” o de no creer, le faltó agregar a Carl Sagan, pues ninguno de los dos puede aportar evidencia o pruebas categóricas para convencer al otro. Es quizá más prudente la actitud de los agnósticos que declaran “inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia”… Pero, ¿realmente no podemos probar la existencia de Dios o su inexistencia?… ¡¡¡El problema es que ese no es el problema!!!, como vamos a ver a continuación. 

El Buda, dicen, no se detuvo en ese problema. Simplemente dijo:

– si crees está bien.

– si no crees está bien.

– si estás desarrollando tu espiritualidad, está mejor. 1/

En otras palabras, el problema no es si Dios existe o no, un problema en el que se quedan los creyentes y los no-creyentes o ateos y ahí chocan y se atoran y no pasan de ahí, porque una afirmación tajante recibe una oposición del mismo tipo. Incluso militarmente se dice que un ataque recibe una defensa y ahí se atoran o estancan o en política se dice “lo que resiste apoya”… 

… incluso a veces los agnósticos no pasan de ahí porque advierten que no están en condiciones de tomar una posición porque no tienen los elementos o no están en aptitud de resolver el dilema. Pero tampoco es un solución simplemente hacerse de lado o dejar el asunto de lado…

El problema de fondo, el quid de la cuestión, repito no es si Dios existe o no, sino si Dios, exista o no, te puede salvar del sufrimiento… ¡o si la chamba te toca a ti! Suena lógico que si Dios te pudiera salvar del sufrimiento (de envejecer, de enfermar, de morir y de las pérdidas de seres queridos) ya lo habría hecho…. en su infinita compasión y prque es omnipotente, es decir todo poderoso. ¿Cuál sería la razón de que Dios te dejase sufriendo? ¿Para que aprendas, para que generes compasión, para que generes sabiduría? ¿Otra?

Se dice que si Dios o el Buda te pudieran salvar del sufrimiento, en su infinita compasión, ya lo habrían hecho. El Buda decía que él sólo enseñaba el camino para que tu lo recorras por ti mismo. El Buda enseña el camino, te toca a ti recorrerlo.

Volviendo al tema de Dios. Resulta que a él se le define como:

– simple

– independiente

– eterno (permanente)

Y resulta que tu y que yo y que todos los seres y es más, todo éste Universo y lo que existe dentro de él, es:

– complejo o compuesto

– interdependiente

– impermanente

Es decir que Dios es la antípoda de nosotros y de todo lo que existe. En otras palabras no somos “a imagen y semejanza de Dios”, porque él es simple y nosotros compuestos o complejos, él es independiente y nosotros interdependientes, él es eterno o permanente y nosotros somos seres mortales y por tanto impermanentes.

Por eso se dice que San Agustín dijo que Dios crea el mundo y luego se retira. Como dice mi amigo Guillermo Vázquez (Memozoc): “Dios no juega en esta cancha”.

Porque, ¿cómo se podría relacionar algo simple con lo compuesto, lo independiente con lo interdependiente, lo permanente con lo impermanente? No hace sentido, como que explotarían o chocarían o se repelerían…

Pero vayamos por partes y expliquemos esos conceptos:

1. ¿Simple o compuesto?

¿Puedes imaginar algo en todo este universo que no esté compuesto de partes, ya sea piezas o átomos o electrones o quarks?

Lo único que se puede concebir que no está compuesto de partes es Dios, sería lo único “simple” como lo definía Aristóteles.

En cambio tu y yo y todos los seres estamos compuestos de partes: mente y cuerpo, o huesos, músculos, órganos, células, cabello, etc. 

De la misma manera una mesa está compuesta de patas, tablón, clavos, pegamento, etc. Las sillas, los sillones también están compuestos de partes. Las casas, los coches. Los árboles están compuestos de raíces, tronco, ramas, hojas, frutos o semillas. El universo mismo está compuesto de galaxias, estrellas, planetas, lunas. El planeta Tierra de agua, tierra, etc. Es decir, cualquier cosa a la que voltees a ver o que pienses está compuesta de partes… ¡Excepto Dios!… si es que existe….

2. ¿Independiente o interdependiente?

Aristóteles decía que sólo Dios es el “motor inmóvil” que mueve todo, pero que nada lo mueve, es decir que nada causó o provocó a Dios, que nada lo creo, precisamente porque es eterno…. Pero todo lo demás que existe en el universo o que podemos concebir es producto de causas o circunstancias… Por ejemplo, nosotros fuimos concebidos por nuestros padres y dependemos del sol, del agua, de la temperatura, de los alimentos, etc.

Se dice que Dios crea a todo, es decir que pone en movimiento el mundo y los seres, pero que nada lo puso en movimiento a él. Ese motor que nada ni nadie lo movió pero que pone en movimiento todo lo que existe: al mundo y a los seres que lo habitamos.

Todo lo que demás que existe es una maraña de causas y condiciones, una telaraña de causalidad, donde todo conecta con todo, donde todo impacta a todo lo demás, como una gigantesca mesa de billar donde están chocando las “bolas” de todo lo que existe y de todos los que existen… o una telaraña donde todos los hilos están interconectados… hasta llegar a la teoría del caos que dice que si están dadas las condiciones: el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede provocar una tormenta en Nueva York… o la sopa de murciélago en un mercado de húmedos de Wuhan, China puede provocar una pandemia mundial y el derrumbe de la economía y de nuestros estilos de vida en todo el mundo…. como nos tocó constatarlo en 2020.

3. ¿Permanente o Impermanente?

Se dice que Dios es eterno, es decir que no nació y que por tanto no puede morir… en cambio todo lo demás que existe está sujeto a la impermanencia. Por eso se dice que “lo único constante en este universo es el cambio”. Lo cual es fácil aceptarlo intelectualmente, pero muy difícil aceptarlo emocionalmente o vivencial o experiencialmente, porque nuestro ego quisiera que las cosas que apreciamos, que queremos, a las que estamos apegados duraran para siempre.

Nosotros mismos tememos a la muerte. Y cuando las cosas cambian, especialmente cuando lo hacen súbitamente, entonces nos sacude, nos confronta.

Conclusión

1. Vimos que Dios es simple, independiente de partes y de causas y condiciones, y que es permanente o eterno.

2. En cambio, todos los seres (incluidos nosotros) somos compuestos de partes, interdependientes de todo lo demás y de causas y condiciones e impermanentes.

3. ¿Cómo se puede entonces relacionar  un Dios de esas características con un mundo y seres de características totalmente opuestas?

4. Esto lo podemos representar en el siguiente cubo para ver que Dios es un antípoda de los seres y el mundo. (ver cubo).

5. Hay dos posibiliddes:

a. que Dios exista

b. que Dios no exista

Supongamos que sea la primera, que Dios exista, caben dos posibilidades:

a. Dios creó el mundo y los seres

b. Dios no creó el mundo y los seres

Supongamos que Dios creó al mundo y a lo seres, entonces caben dos posibilidades:

a. Que Dios se relaciona con el mundo y los seres (“que sí juega en esta cancha”),

b. Que Dios, aunque crea el mundo, no se relaciona con este mundo y estos seres. (ver diagrama)

Si es esta última posibilidad, entonces Dios, aunque exista, aunque haya creado a este mundo, no se relaciona con nosotros y por lo tanto no nos puede salvar del sufrimiento, sino que es un trabajo que nos corresponde hacer a cada uno.

¿Estás de acuerdo con ésta lógica? ¿Falta considerar algo? ¿Qué implicaciones tendría aceptar sus postulados?

La principal implicación de esto es que más que preocuparte si Dios existe o no, lo que tienes que preocuparte es en hacer tu trabajo espiritual, si así lo decides en función de cuál es tu motivación. 

¿Es Buda un Dios? No. El jamás se presentó como tal. Pero ya tampoco era un ser humano común y corriente, porque había alcanzado el despertar o la Iluminación. ¿Por qué entonces los budistas hacen postraciones ante el Buda? No están haciendo postraciones ante una imagen o un pedazo de madera o piedra o de cualquier material. No están haciendo postraciones ante algo fuera de ellos, sino que se están postrando ante alguien que demostró que alcanzó la Iluminación como ellos mismos la pueden alcanzar. Es decir que en el fondo se están postrando ante su Buda interno, su budeidad o divinidad que tiene cada ser. La postración es una muestra de respeto ante alguien que logró la liberación, algo que cada uno de nosotros puede lograr, porque todos tenemos el potencial… falta que tengamos la motivación, la convicción y la concentración para lograrlo.

Es decir que hay dos posibilidades:

1. Postrarte ante un Dios o una Vírgen o cualquier deidad que está fuera de ti, separada de ti (una dualidad: tu y el ser divino), al cual le rezas o le pides o le ofreces.

2. Postrarte ante la esencia búdica que existe en tí y tomas como ejemplo al Buda histórico o a cualquier otra deidad que te recuerda esa esencia y te demuestra el camino que tienes que recorrer (el Dharma) para que tu logres exactamente lo mismo que él alcanzó: la liberación y la iluminación.

Esa es la principal diferencia entre un no budista y un budista. El primero vive en el dualismo y espera que la divinidad lo salve del sufrimiento. El segundo trata de escapar del dualismo y no espera que nadie lo salve, sino que lo salva el estudiar y practicar el Dharma que es la medicina, pero el Dharma que se convierte en el Dharma, es decir que se introyecta, que se vuelve parte de uno, al seguir el Triple Entrenamiento:

i.- una vida ética que no hace daño a ningún ser.

ii.- el domar la mente

iii.- el adquirir la sabiduría que permite entender las cosas como son, especialmente el yo y todos los fenómenos (la realidad), así como la esencia de la mente.

Las 5 Escuelas No Budistas y Dios

De las cinco escuelas no budistas de la India Antigua, sólo la primera escuela, los naiyayikas creen en un dios permanente y creador del mundo y los seres, no directamente, sino indirectamente a través de Ishvara, el cual finalmente es su creación.

Los samkyas no creen en una deidad personificada, sino en el principio universal al que llaman Prakriti.

Los mimansakas creen en los Devas, pero estos no son los creadores del mundo ni de los seres, ni tampoco te pueden salvar, aunque si te pueden ayudar con sus enseñanzas, si les ofreces sacrificios y ofrendas.

Los jainistas no creen en un Dios, sino en el karma.

Los lokayatas no creen ni en Dios ni en el karma, ni en nada espiritual.

Obvio, luego se hacen combinaciones entre todas esas escuelas y hay subescuelas que combinan el Dios de los naiyayikas con las creencias de los mimansakas o convierten las Tres Gunas de los samkyas en deidades eternas y creadoras. Y así todo tipo de combinaciones imaginables. En la India antigua se hacían 360 combinaciones con las creencias de las 5 escuelas filosóficas espirituales.

La escuela Theravada del Budismo plantea que hay 33 planos de existencia (ver esquema). A mi me gusta decir que Dios vive en el piso 33, en tanto que nosotros, los humanos estamos en el piso 4 y los animales en el piso 3. Estos son los dos únicos pisos que nos constan, que tenemos evidencia… ¿Cuánta soberbia necesitamos los humanos para decir si existe un piso 34, el penthouse, donde de existir vive Dios?… ¡Pero el Buda vive en el piso de abajo y sin duda debería oír ruido o silencio de su vecino de arriba! 

Discútelo con tu equipo y tu facilitador.

Notas:

1/ Te recomiendo ampliamente esta presentación y este video sobre Dios según Buda. Lo que respondió el Buda sobre Dios.

presentación: https://www.slideshare.net/DharmavsKarma/dios-segun-buda

video: https://www.youtube.com/watch?v=0vb9qe2c36A


Crítica de la Inteligencia Artificial (IA) de ChatGPT:

Voy a separar dos cosas: la intuición central del texto y la validez lógica de los pasos con los que llega a ella. Ahí hay varios puntos muy potentes, pero también algunos saltos que conviene corregir si quieres que el argumento resista una crítica filosófica seria.

Sí veo una tesis muy potente en tu texto, pero no estoy de acuerdo con toda la cadena lógica tal como está formulada. Hay que distinguir entre lo que funciona como intuición filosófica y lo que realmente se desprende de las premisas. Mi evaluación se basa en el texto que compartiste. 

La tesis central sí vale la pena

Tu pregunta:

¿Dios existe o no existe? quizá no sea la pregunta decisiva para mi vida. La pregunta práctica es: ¿qué relación tiene Dios con mi sufrimiento y qué parte de la liberación de ese sufrimiento depende de mí?

me parece mucho más fuerte que afirmar simplemente que «la existencia de Dios no es el problema».

La existencia de Dios sí es un problema filosófico fundamental. Si Dios no existe, obviamente no puede salvarnos. Pero demostrar que Dios existe todavía no resuelve las preguntas existenciales decisivas: qué quiere, cómo actúa, por qué permite sufrimiento, qué entiende por salvación y qué espera del ser humano.

Ahí está, creo, el verdadero descubrimiento de tu planteamiento: pasar de la ontología de Dios a la relación Dios–ser humano.

Pero encuentro un agujero lógico importante

Tu argumento contiene aproximadamente este razonamiento:

  • Dios es simple.
  • Dios es independiente.
  • Dios es permanente.
  • Nosotros somos compuestos.
  • Nosotros somos interdependientes.
  • Nosotros somos impermanentes.
  • Por tanto, Dios y nosotros somos antípodas.
  • Por tanto, resulta difícil o imposible que Dios se relacione con nosotros.

La conclusión no se deriva de las premisas.

En términos lógicos falta una premisa:

«Dos realidades que tienen propiedades ontológicas contrarias no pueden relacionarse causalmente.»

Y esa premisa habría que demostrar.

De hecho, el teísmo clásico sostiene exactamente lo contrario: Dios es simple, necesario e inmutable y, precisamente por ello, puede ser causa de seres compuestos, contingentes y cambiantes. La doctrina de la simplicidad divina de Agustín, Anselmo y Tomás de Aquino establece una diferencia ontológica radical entre Dios y las criaturas, pero no concluye que eso imposibilite la relación entre ambos. 

Dicho de otra forma:

diferencia ontológica ≠ imposibilidad de relación.

Ese es probablemente el punto que más habría que corregir.

Y aparece una consecuencia todavía más fuerte

Si aceptáramos tu premisa de que:

«lo simple no puede relacionarse con lo compuesto; lo independiente con lo dependiente; lo permanente con lo impermanente»,

entonces Dios tampoco podría crear el mundo.

Porque crear ya es establecer una relación causal.

Por tanto no podríamos decir simultáneamente:

  1. Dios creó el universo.
  2. Dios no puede relacionarse con el universo porque pertenece a una categoría ontológica completamente diferente.

Si pudo crearlo, ya hubo alguna forma de relación.

Ésta es una inconsistencia importante del árbol actual.


Otro punto que sí hay que corregir: San Agustín

Aquí el texto tiene prácticamente invertida la posición de Agustín.

No es correcto atribuirle la tesis:

Dios crea el mundo y luego se retira.

Eso sería mucho más cercano al deísmo.

Agustín sostenía precisamente que Dios continúa sosteniendo y gobernando la creación. Incluso utilizó la comparación de que Dios no es como un constructor que termina una casa y se marcha. Para Agustín, la creación no podría subsistir si Dios retirase su acción sustentadora. 

Tomás de Aquino desarrolla después la misma idea: Dios no solamente sería causa de que el universo comenzase a existir, sino causa de que continúe existiendo a cada instante

Por tanto, yo quitaría completamente la atribución a San Agustín de «crea y se retira».

La frase de Memozoc —«Dios no juega en esta cancha»— puede conservarse como una hipótesis filosófica tuya, pero no como conclusión de Agustín.


El punto decisivo: «si Dios pudiera salvarnos, ya lo habría hecho»

Aquí llegamos al corazón de tu argumento.

Es una pregunta filosófica legítima y muy antigua:

Si Dios es omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno, ¿por qué existe el sufrimiento?

Es una versión del problema del mal.

Pero esta frase:

«Si Dios pudiera salvarte del sufrimiento, en su infinita compasión ya lo habría hecho»

no constituye todavía una demostración.

¿Por qué?

Porque el teísta puede responder:

Dios puede evitar el sufrimiento pero tiene razones moralmente suficientes para no eliminarlo inmediatamente.

A lo largo de la historia se han propuesto varias: libertad humana, desarrollo moral, aprendizaje, formación del carácter, existencia de leyes naturales estables, bienes que requieren esfuerzo o vulnerabilidad, etc. La llamada soul-making theodicy, por ejemplo, entiende parte del sufrimiento como condición de desarrollo moral y espiritual; otra familia de respuestas se apoya en el libre albedrío. 

Eso no demuestra que esas respuestas sean correctas.

Pero sí significa que la existencia del sufrimiento no demuestra deductivamente que Dios no pueda o no quiera salvarnos.

Ahí tienes un debate filosófico mucho más interesante.


Hay además que definir «salvar»

Éste me parece un elemento que falta completamente en el modelo.

Porque «Dios puede salvarme del sufrimiento» puede significar por lo menos cuatro cosas diferentes:

  1. Evitar que sufra.
  2. Eliminar el sufrimiento que ya tengo.
  3. Ayudarme a atravesar o transformar el sufrimiento.
  4. Salvarme finalmente de la muerte, del mal o de una condición existencial, aunque durante esta vida envejezca, enferme y muera.

Estas proposiciones son completamente distintas.

El cristianismo tradicional, por ejemplo, no afirma que el creyente dejará de envejecer, enfermar o morir porque Dios lo haya salvado. Por eso el argumento:

«si Dios pudiera salvarnos ya habría eliminado enfermedad, envejecimiento y muerte»

ataca una definición de salvación que buena parte del teísmo no acepta.

Esto no elimina tu pregunta. La vuelve más precisa:

¿De qué nos salva Dios exactamente?

Esa pregunta podría ser incluso más interesante que «¿Dios existe?».


Tampoco usaría «antípodas» tan tajantemente

Tu cubo sí me parece intelectualmente atractivo:

Dios del teísmo clásicoSeres creados
SimpleCompuestos
Independiente / a seDependientes
Eterno / necesarioTemporales / contingentes

Eso sí funciona.

Pero yo no concluiría:

«Por tanto somos la antípoda de Dios.»

Diría:

Dios y las criaturas tendrían modos ontológicos radicalmente diferentes.

Porque el teísmo clásico también sostiene ciertas semejanzas entre ambos: existencia, inteligencia, bondad, voluntad, etc., aunque dichas propiedades se atribuyan a Dios y a los seres humanos de maneras diferentes o analógicas. De ahí precisamente la tradición de hablar de la criatura como imagen de Dios. 

«Imagen y semejanza» nunca quiso significar que el ser humano fuese simple, necesario, omnipotente y eterno como Dios.


Y hay una cuestión epistemológica interesante

También matizaría esto:

creyentes y ateos creen desde una «necesidad de creer o no creer» y ninguno posee pruebas.

Eso psicologiza demasiado las posiciones.

Hay filósofos teístas que consideran racionales los argumentos cosmológicos, ontológicos, teleológicos o morales; y filósofos ateos que ofrecen argumentos basados en el problema del mal, ocultamiento divino, incoherencias conceptuales, parsimonia, etc.

No han producido una demostración universalmente coercitiva, pero eso es diferente de decir que ninguno aporta razones o evidencias.

El agnosticismo tampoco es necesariamente «hacerse a un lado». Puede ser una conclusión epistemológica:

no considero que la evidencia disponible permita justificar suficientemente ni la afirmación ni la negación.


Tu árbol necesita más ramas

Actualmente tienes:

Dios existe / Dios no existe → creó/no creó → se relaciona/no se relaciona → salva/no salva.

Yo lo haría bastante más poderoso:

1. ¿Dios existe?

→ No
→ Sí
→ No podemos determinarlo.

2. Si existe, ¿qué clase de Dios es?

→ Dios personal
→ Dios impersonal/Absoluto
→ Causa primera
→ Creador
→ Fundamento del ser
→ Dios identificado con la realidad
→ Dios que contiene y trasciende la realidad.

3. Si creó o fundamenta el universo, ¿cómo se relaciona con él?

→ Lo crea y sostiene continuamente.
→ Lo crea pero no interviene: deísmo.
→ Interviene providencialmente.
→ Actúa solamente mediante las leyes naturales.
→ Está presente en el mundo sin identificarse completamente con él.

4. ¿Puede intervenir en nuestro sufrimiento?

→ No puede.
→ Puede pero no quiere.
→ Puede y quiere, pero no siempre lo elimina.
→ Puede y tiene razones que desconocemos.
→ Actúa sobre nuestra respuesta al sufrimiento, no necesariamente sobre sus causas.

5. ¿Qué significa salvación?

→ evitar sufrir
→ reducir sufrimiento
→ transformar nuestra relación con el sufrimiento
→ vencer el mal
→ salvar después de la muerte
→ otorgar un sentido último a la existencia.

6. Finalmente: ¿qué nos corresponde hacer a nosotros?

Y aquí llegamos otra vez a tu tesis original.


Y aquí sí creo que tienes algo muy fuerte

Podemos formular tu intuición sin necesitar demostrar que Dios no interviene:

Aunque Dios exista, aunque nos ame e incluso aunque pueda ayudarnos, de ello no se desprende que nosotros quedemos exentos de trabajar sobre nuestra propia vida, nuestras decisiones, nuestra mente, nuestra conducta y nuestra relación con el sufrimiento.

Eso es filosóficamente muchísimo más defendible.

Y conduce a una distinción que me parece extraordinariamente fértil:

Salvación heterónoma

«Alguien me salva.»

frente a:

transformación autónoma

«Debo hacer algo para transformar mi propia condición.»

Y todavía existe una tercera posibilidad que tu modelo actualmente no contempla:

Salvación cooperativa

«Dios me ayuda, pero yo tengo que hacer mi parte.»

Ésta es precisamente la posición de muchas tradiciones religiosas.

Por eso no necesariamente tenemos:

Dios me salva
versus
yo me salvo.

Podemos tener:

Dios + yo.


Dos detalles factuales del final que también corregiría

Hay un error concreto: el esquema cosmológico theravāda tradicional habla normalmente de 31 planos de existencia, no 33. 

Y la frase de la «sopa de murciélago en un mercado húmedo de Wuhan» convendría eliminarla. A junio de 2025, la evaluación de la OMS considera que el peso de la evidencia favorece un salto zoonótico, pero no ha establecido una «sopa de murciélago» como origen; tampoco considera completamente resueltas todas las hipótesis. 

La exposición sobre Nyāya y Mīmāṃsā también requiere matices históricos: especialmente porque las posiciones evolucionaron y no hay que tratarlas como cinco bloques absolutamente homogéneos. Sí está bien documentada la fuerte defensa de Īśvara en Nyāya-Vaiśeṣika y la innecesariedad de un Dios creador en importantes corrientes Mīmāṃsā. 


Mi conclusión

Yo conservaría la piedra, pero cambiaría bastante la demostración antes de convertirla en diamante.

La tesis más fuerte no sería:

«Dios, por ser antípoda nuestra, no puede relacionarse con nosotros y por tanto no puede salvarnos.»

Esa conclusión no está demostrada.

La tesis mucho más sólida sería:

«Resolver si Dios existe no resuelve todavía nuestro problema existencial. Incluso si Dios existe, quedan abiertas preguntas más difíciles: qué relación mantiene con el mundo, qué significa que pueda salvarnos, por qué permite el sufrimiento y qué parte de nuestra transformación nos corresponde inevitablemente a nosotros.»

Y de ahí sale una Big Question todavía mejor que la original:

¿Dios existe? Es una gran pregunta.
Pero para nuestra vida quizá haya otra todavía más importante:
¿qué puede hacer Dios por nosotros… y qué nos toca necesariamente hacer a nosotros?

Esa formulación abre el debate en lugar de prejuzgarlo, funciona para creyentes, ateos y agnósticos y, filosóficamente, es mucho más difícil de tumbar.

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