Mi Visor — Consulta tu energía del día en 1 minuto → Entrar
Mi Dashboard Púrpura — ¿Cómo estás realmente por dentro? → Descúbrelo

CORREDOR MEXICO-TUXPAN, EL CAOS QUE SE AVECINA

Por Claudio De la Llata

La Carpeta Púrpura Número 521

Fecha: 2/5/2009

Todo parecía normal en aquella mañana del 17 de enero del 2008 en Tulancingo Hidalgo para José Álvaro Mayorga, comandante de la policía municipal de ese municipio, pues todo hacía suponer que sería un día como cualquier otro; hasta que al final de este, ya rumbo a su casa, un comando fuertemente armado, que según los testigos presénciales, compuesto por 8 sujetos a bordo de dos vehículos, a las puertas de su domicilio, le arrebato la vida con inusitada sevicia.

Igualmente parecía que todo iba bien para los militares y policías preventivos del estado de Veracruz y del municipio de Poza Rica el pasado 26 de agosto de 2008, luego de que estos bandos de policías y castrense, rescataron con vida a los empresarios del transporte Enrique y Samuel Rodríguez, ya que ambos fueron secuestrados el 13 de agosto del mismo año, para ser arrebatados de sus rescatadores por un comando armado y ser asesinados con saña inaudita, en tanto el resto del grupo beligerante, daba muerte al militar (soldado raso) Felipe Cortés, al policía municipal preventivo Mario Gómez, al tiempo de caer abatido por la refriega del enfrentamiento armado el presunto sicario, Carlos López.

Como también parecía todo normal en el municipio de Huauchinango en el estado de Puebla en la primera semana del 2008, cuando un grupo armado irrumpe en las angostas calles de esta población enclavada en la sierra y asesinan a un grupo de policías municipales, que desprevenidos de una contingencia de esta magnitud, mueren entre el dolor y el desconcierto, víctimas del factor sorpresa en una comunidad, donde nunca se había visto un acto de tal contundencia contra las fuerzas del orden.

Como igualmente sucedió en las mismas fechas en el estado de Hidalgo; en los municipios de Pachuca, ciudad Sahagún y Tulancingo. También en la sierra norte de Puebla en municipios como Xicotepec, Huauchinango y comunidades como Villa Lázaro Cárdenas (la Ceiba), y en municipios de Veracruz como Poza Rica, y Tuxpan, en donde el año pasado cuatro jovencitas perdieron la vida en terrible multihomicidio a manos de presuntos “zetas” que nunca dejaron una explicación congruente sobre el origen y la motivación de tales hechos que solo enlutaron a cientos de hogares en la región; dado que, después de la violencia contra las corporaciones policíacas, se desató en toda la zona una oleada de secuestros y asesinatos en contra de prominentes empresarios y gente pudiente en cuyas circunstancias la constante, eran las peticiones estratosféricas de cantidades de dinero casi inalcanzables, que cuando pudieron ser pagadas eran correspondidas con el homicidio del secuestrado con lujo de violencia, alevosía y una sangre fría fuera de toda norma.

Hay que destacar que Tuxpan es un puerto marítimo de gran calado, en él se realizan miles de operaciones de petróleos mexicanos, así como desembarcos de corte comercial, provenientes del viejo continente que traen desde el otro lado del mundo el ochenta por ciento de los productos de alto valor agregado en el país (maquinaria sofisticada, material médico de todo tipo de uso especializado, ropa, víveres, vinos, calzado etcétera), que hacen de esta vía una verdadera arteria proveedora de productos indispensables para el país entero y en especial para la capital mexicana, principal destino de estos productos, que sin duda alguna, el desabasto y la falta de un suministro oportuno de los mismos constituirían un quebranto a la economía y a la seguridad nacional.

De tal suerte es la importancia de este corredor carretero, que su invasión supuestamente efectuada por el crimen organizado, constituye por si misma, un atentado a la soberanía mexicana. Tales cosas no son hechos aislados y constituyen en sí al más somero análisis, una estrategia que pretende para el 2010, apoderarse de una importante vía de comunicación terrestre, que podría incluso colapsar a los sectores productivos, ya de por sí depauperados por los yerros gubernamentales en la materia, y los hechos se constituirían en  un triunfo de la violencia que se puede avecinar como un acto inaceptable para todos los mexicanos, ya de por sí asolados por la brutalidad de los cárteles de la droga que azotan con toda contundencia el norte del país y que amenazan a la capital y al estado mexicano.

La estrategia ya está en marcha y nadie, ni siquiera los responsables de las atrocidades mencionadas, saben exactamente en que va a terminar este drama del golfo al centro de la república y sobre el cual, las especulaciones parecen vacilantes y poco claras, pues hay versiones que rezan desde el pleno dominio necesario de los cárteles de las drogas, cuyos zares, ven con apetito el mercado mas grande para los estupefacientes que representa la ciudad de México; hasta el control absoluto de la guerrilla que todos niegan, mas no de manera rotunda, ante las claras evidencias que desmienten las versiones oficialistas, del mundo rosa y el viento en popa que se han ido cayendo, como máscara de barro, ante la cruel realidad que sitúa a las autoridades en su justa dimensión de ineficiencia y desventaja, ante comandos armados bien organizados que simplemente les enfrentan y derrotan de una manera, por demás vergonzosa. Sobre este particular hay que apuntar, que el gobierno federal en su grandilocuente discurso, únicamente ataja con que “coordinará a las policías (estatales, municipales y federales), así como el ejército mexicano, para una lucha frontal en contra del narcotráfico”, que hace ya mucho tiempo está mas que perdida.

Poco o nada de los intentos ha funcionado en esta lucha sorda en la que las voces de las víctimas no son escuchadas y con ello, el dolor del pueblo mexicano es un grito en el vacío y una lágrima en la lluvia, pues nadie hace caso a los reclamos de los deudos de los muertos, los secuestrados ejecutados, los empresarios, los campesinos que día a día ven como es más peligroso andar en el campo y las carreteras, pues la protección del estado, es simplemente inexistente.

Todo apunta a que para el 2010, el pleno dominio de los grupos armados sobre este corredor México-Tuxpan, será total y que para entonces, las fuerzas del orden ya estén por demás convencidas de su inferioridad numérica, táctica y de pertrechos de combate, ante organizaciones que al igual que la crisis financiera que viene del norte, llegaron para quedarse y azotar al pueblo de México con otro gran mal, que bien podría constituir el fin de la muy prolongada era de paz, que parece estar en el ocaso. 

Deja un comentario

Descubre más desde La Carpeta Púrpura

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Hoy el ciclo cambia: consulta tu energía del día en Mi Visor Entrar a Mi Visor →