
Es cierto esto? me puedes hacer una reseña, citar esa nota de La Jornada y poner su link. Y agregar qué otros casos sorprendentes se vieron tras esta tragedia. Me dicen por ejemplo que una Stupa quedó intacta enmedio de la tragedia. ¿Es cierto?
Sí. La historia principal de la imagen es verdadera y está sólidamente documentada. La nota de La Jornada del 4 de septiembre reproduce información de Reuters: dos trabajadores fueron rescatados con vida después de permanecer nueve días atrapados en un túnel de la hidroeléctrica Upper Trishuli 3A. Uno de ellos, Sanjay Sah, declaró que durante el encierro estuvo recitando mantras. Reuters lo confirma directamente.
Además, después de esa noticia ocurrieron rescates todavía más extraordinarios. Y lo de la estupa tiene una base real, pero requiere una precisión importante: hay fotografías y reportes budistas de una estupa que permaneció en pie, pero la identificación concreta como la estupa-relicario de Penor Rinpoche todavía no tiene el mismo nivel de verificación independiente que los rescates humanos.
Te propongo esta reseña para publicar:
Nepal: sobrevivir nueve días en la oscuridad recitando mantras
En medio de una de las mayores tragedias naturales recientes del Himalaya han surgido historias extraordinarias de supervivencia, esperanza y fe. Dos hombres fueron encontrados vivos después de nueve días dentro de un túnel. Uno de ellos dijo haber pasado parte de ese tiempo recitando mantras. Otro trabajador sobrevivió diez días bajo tierra. Y una mujer fue encontrada viva cuando su familia ya realizaba sus ritos funerarios. Incluso una estupa budista aparece todavía en pie entre la devastación.
El 26 de agosto de 2026 una gigantesca masa de hielo, roca, agua y lodo descendió por la región del río Bhote Koshi-Trishuli, en Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre arrasó poblaciones, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas y dejó a miles de personas desaparecidas. Para el 6 de septiembre, el número de muertos en Nepal superaba ya los 1,300, mientras cerca de 5,000 personas continuaban desaparecidas.
Pero en medio de una destrucción difícil de imaginar comenzaron a producirse acontecimientos extraordinarios.
Nueve días bajo tierra
El 4 de septiembre los equipos de rescate consiguieron sacar con vida a Sanjay Sah y Kabir Maharjan, trabajadores de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A.
Habían permanecido atrapados nueve días.
Sah era capataz mecánico. Según relató posteriormente, cuando se conoció la magnitud de la emergencia se quedó en la sala de control tratando de ayudar a que otros trabajadores escaparan.
Después quedó atrapado.
Cuando finalmente fue rescatado contó algo especialmente significativo: durante el tiempo que permaneció dentro del túnel estuvo recitando mantras.
También aseguró haber estado en contacto con otras tres o cuatro personas dentro de la instalación, lo que hizo renacer la esperanza de encontrar más supervivientes.
La información fue publicada en México por La Jornada bajo el encabezado “Rescatan con vida a 2 personas de túnel en Nepal, a 9 días de la catástrofe; sobreviviente estuvo recitando mantras”, citando a Reuters.
Leer la nota original de La Jornada
Y todavía aparecieron más supervivientes
Lo sorprendente es que la historia no terminó allí.
Al día siguiente, Lu Haitao, un trabajador chino de 49 años, fue localizado con vida después de permanecer diez días atrapado en otro túnel hidroeléctrico, a unos 225 metros de la entrada.
Lu consiguió desplazarse hacia la parte más elevada del túnel. Cuando empezó a escuchar los silbatos de los rescatistas llegó a pensar que los estaba imaginando. Posteriormente contó que prácticamente había perdido la esperanza cuando finalmente vio las luces de quienes venían a rescatarlo.
Fue evacuado en helicóptero y llevado a un hospital en condición estable.
Todavía ocurrió algo quizá más insólito.
En Betrawati, la familia de Chandika Kumari Shrestha estaba convencida de que había muerto. Incluso habían iniciado el tradicional periodo de once días de duelo.
Pero diez días después de la catástrofe, policías que recorrían lo que quedaba de su casa —un edificio de cuatro pisos prácticamente sepultado entre lodo y escombros— escucharon una débil voz pidiendo ayuda.
Shrestha seguía viva.
Había sobrevivido dentro de una pequeña bolsa de aire formada entre los restos del edificio.
Fue extraída después de una operación de rescate y trasladada a un hospital militar. Reuters informó también del caso de un niño de ocho años que consiguió sobrevivir y reunirse posteriormente con su madre.
¿Y realmente una estupa quedó intacta?
Aquí conviene distinguir entre lo comprobado y lo que todavía debe manejarse con cautela.
El 2 de septiembre, The Buddhist Channel publicó que un Kudung Chorten —una estupa-relicario— asociada con Su Santidad Penor Rinpoche, uno de los grandes maestros contemporáneos de la tradición Nyingma, habría permanecido en pie pese a la fuerza de las inundaciones y los deslizamientos.
El medio muestra fotografías de la estructura y afirma que no sufrió daños estructurales visibles.
La historia también fue difundida dentro de comunidades budistas tibetanas.
Sin embargo, no encontré hasta ahora una confirmación independiente de Reuters, AP o de las autoridades nepalesas que certifique específicamente que la estructura fotografiada sea efectivamente la estupa-relicario de Penor Rinpoche y que haya quedado completamente “intacta”.
Por eso, periodísticamente yo no escribiría todavía:
“La estupa de Penor Rinpoche milagrosamente quedó intacta”.
Es preferible decir:
“Medios y comunidades budistas han difundido imágenes de una estupa-relicario asociada con Penor Rinpoche que habría permanecido en pie entre la devastación.”
Hay, no obstante, otra evidencia interesante: Anadolu Agency documentó fotográficamente una estupa todavía en pie en Trishuli Bazar, Nuwakot, después de la inundación, con supervivientes reunidos junto a ella. Esa fotografía está distribuida a través de Reuters Connect. Esto confirma que al menos una estupa se mantuvo en pie en una de las zonas devastadas, aunque no demuestra que sea la misma estupa atribuida a Penor Rinpoche.
Ver la nota de The Buddhist Channel sobre la estupa
Entre el hecho y su significado
No necesitamos convertir estos sucesos en milagros para reconocer lo extraordinarios que son.
Desde una perspectiva estrictamente física, que una persona sobreviva dentro de un túnel depende de variables concretas: que exista una cavidad suficientemente protegida, aire respirable, agua, una temperatura soportable y que la inundación no ocupe completamente el espacio.
De manera semejante, que una estupa sobreviva mientras construcciones cercanas son destruidas puede explicarse por su emplazamiento, cimentación, geometría, materiales y por la trayectoria exacta del flujo.
Pero existe también otra dimensión.
Durante nueve días, Sanjay Sah estuvo aislado bajo tierra, sin saber si sería encontrado. Y recitó mantras.
No podemos afirmar científicamente que los mantras produjeran su supervivencia. Tampoco podemos demostrar que una estupa haya permanecido en pie debido a alguna fuerza sobrenatural.
Pero sí podemos afirmar algo mucho más concreto: la práctica espiritual puede modificar la forma en que un ser humano enfrenta una situación extrema.
Una oración, un mantra o una práctica meditativa puede convertirse en un objeto de concentración cuando todo lo demás se ha derrumbado; puede ordenar la mente frente al miedo, impedir que ésta se disperse en el pánico y proporcionar una estructura de esperanza cuando aparentemente no existe ninguna salida.
Para el budismo, además, la imagen de una estupa todavía erguida en medio de una población destruida tiene inevitablemente una enorme fuerza simbólica.
No porque contradiga la impermanencia.
Precisamente porque la recuerda.
Casas, caminos, máquinas, montañas e incluso nuestros propios cuerpos están sujetos al cambio y a la destrucción.
Y, sin embargo, en medio de esa impermanencia pueden permanecer otras cosas: la compasión de los rescatistas, la voluntad de sobrevivir, la solidaridad entre desconocidos y la capacidad humana de mantener la mente dirigida hacia algo que considera sagrado.
Quizá esa sea la imagen más poderosa que nos deja por ahora la tragedia de Nepal: no la de seres humanos invulnerables frente a la naturaleza, sino la de personas que, aun cuando todo a su alrededor parece desaparecer, siguen buscando una razón para no rendirse.
Comprobación de los casos
Los cuatro elementos más llamativos quedan así: el rescate de Sah y Maharjan y la recitación de mantras: confirmado por Reuters y La Jornada; Lu Haitao después de diez días: confirmado por Reuters y AP; Chandika Shrestha después de que su familia iniciara los ritos de duelo: confirmado por Reuters; la estupa-relicario de Penor Rinpoche: reportada y fotografiada por medios budistas, pero todavía sin confirmación independiente suficiente para presentarla categóricamente como “milagrosamente intacta”.
Creo que aquí hay una nota muy buena para La Carpeta Púrpura, especialmente si el eje no es “ocurrieron milagros”, sino algo más sólido y a la vez más profundo: “Los extraordinarios sobrevivientes de Nepal: diez días bajo los escombros, mantras en la oscuridad y una estupa que permaneció en pie”. Ese título permite contar lo comprobado y abordar la dimensión budista sin confundir fe con evidencia periodística.