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Le pedimos a la Inteligencia Artificial que corroborara el fraude en la elección presidencial de 2024 y que hiciera una paráfrasis del texto de nuestro colaborador Jorge Ciervo y también su propia versión de la imagen que publicamos y este fue su resultado:

¿Y me van a decir que en 2024 no hubo fraude?

Me van a decir… jajaja.

En 2025 vimos una elección judicial rodeada de controversias, denuncias e irregularidades ampliamente señaladas públicamente.

¿Y entonces me van a decir que resulta absurdo siquiera investigar si algo semejante pudo haber ocurrido en la elección presidencial del domingo 2 de junio de 2024?

¿De verdad?

Durante estos años hemos visto una concentración creciente del poder político sobre instituciones que deberían funcionar como contrapesos.

Hemos visto cuestionamientos sobre la independencia del Tribunal Electoral.

Hemos visto una profunda disputa sobre la autonomía y conducción del INE.

Vimos una controversia constitucional y política enorme por la sobrerrepresentación de la coalición gobernante en la Cámara de Diputados después de las elecciones de 2024.

Vimos desaparecer fideicomisos públicos.

Vimos una polarización política que dividió profundamente a millones de mexicanos.

Vimos una crisis de seguridad que continúa cobrando vidas.

Vimos las consecuencias de decisiones muy discutidas durante la pandemia y una prolongada crisis de medicamentos y atención médica.

Vimos una reforma judicial que modificó radicalmente el equilibrio entre los poderes del Estado.

Vimos también cuestionamientos sobre la independencia de organismos constitucionales, incluida la CNDH.

Y existen además denuncias, testimonios e investigaciones sobre una posible intervención del crimen organizado en procesos electorales de distintas regiones del país.

Ante ese contexto, la pregunta no puede simplemente prohibirse:

¿Qué ocurrió realmente en la elección presidencial de 2024?

Nosotros sostenemos que esa pregunta debe investigarse hasta sus últimas consecuencias.

Pero no solamente mediante opiniones.

Mediante actas, documentos, fotografías, metadatos, testimonios, peritajes y procedimientos judiciales.

Por eso hemos publicado nuestro expediente:

Pruebas y Denuncia Penal del presunto fraude en la elección presidencial del domingo 2 de junio de 2024

Nuestra investigación plantea, entre otras, siete líneas de cuestionamiento:

1. Campaña anticipada

Se ha denunciado que Claudia Sheinbaum realizó actos de promoción política y posicionamiento electoral mucho antes del periodo formal de campaña.

La cuestión jurídica no es simplemente si hubo presencia política anticipada, sino si determinados actos constituyeron violaciones electorales capaces de afectar la equidad de la contienda.

2. Financiamiento y gasto electoral

Existen acusaciones sobre un gasto político y propagandístico muy superior al formalmente reportado durante el proceso electoral.

También existen señalamientos sobre posibles recursos públicos o financiamiento ilícito.

Estas acusaciones requieren algo fundamental:

seguir el dinero.

Contratos.

Transferencias.

Beneficiarios.

Empresas.

Proveedores.

Campañas paralelas.

Y, en su caso, responsabilidades penales.

3. Integridad del padrón electoral

Se han formulado denuncias sobre posibles irregularidades relacionadas con registros de ciudadanos naturalizados o documentación utilizada para incorporarlos al padrón electoral.

Si existe evidencia, debe auditarse.

Si no existe, debe descartarse.

Pero un padrón electoral es demasiado importante para quedar fuera de cualquier investigación seria.

4. Boletas y los llamados “votos planchados”

También se han denunciado inconsistencias relacionadas con impresión, distribución y utilización de boletas electorales.

La pregunta debe resolverse documentalmente:

¿cuántas boletas se imprimieron, cuántas se distribuyeron, cuántas se utilizaron y qué ocurrió con las restantes?

No mediante consignas.

Mediante trazabilidad.

5. Cadena de custodia y metadatos de las actas

Nuestro análisis ha señalado anomalías en archivos y metadatos asociados con determinadas actas electorales digitalizadas.

Aquí hay una prueba decisiva que todavía consideramos necesaria:

un peritaje informático judicial independiente.

Solamente un peritaje técnicamente reproducible podría determinar qué significan realmente esas anomalías y si tuvieron —o no— alguna consecuencia jurídica sobre la autenticidad o integridad de los documentos.

6. Conteo Ciudadano de las “sábanas”

El Conteo Ciudadano que hemos difundido tomó una muestra aproximada del 10% de las fotografías de las llamadas “sábanas” colocadas afuera de las casillas.

Según los resultados de ese ejercicio, las cifras capturadas mostraron una elevada concordancia con determinadas actas oficiales analizadas, pero produjeron una distribución del voto muy diferente de la cifra nacional oficialmente declarada.

Nuestro ejercicio reportó aproximadamente:

Xóchitl Gálvez: 51%

Claudia Sheinbaum: 38%

Esto plantea una pregunta metodológica crucial:

¿la muestra utilizada es estadísticamente representativa del universo nacional?

Ése es precisamente uno de los puntos que deben ser examinados por especialistas independientes.

7. Voto rural y semirrural

Nuestra investigación también encontró resultados que contradicen la narrativa de que el respaldo electoral al oficialismo habría sido particularmente dominante en todas las regiones rurales y populares.

Nuevamente:

esto debe someterse a verificación estadística independiente.

Lo importante no es creer.

Lo importante es comprobar.

Si nuestra investigación está equivocada, debe demostrarse con datos.

Si nuestra metodología contiene errores, deben identificarse.

Si nuestra muestra tiene sesgos, deben cuantificarse.

Si los metadatos tienen una explicación técnica perfectamente normal, que un perito lo demuestre.

Pero si las irregularidades existen, entonces también deben investigarse.

Eso es precisamente lo que significa vivir en una República.

No pedir fe.

No pedir obediencia.

No pedir que los ciudadanos simplemente crean.

Pedir pruebas.

Porque una elección presidencial no pertenece al gobierno.

No pertenece a Morena.

No pertenece al PAN.

No pertenece al PRI.

No pertenece a Movimiento Ciudadano.

No pertenece al INE.

Ni siquiera pertenece al Tribunal Electoral.

Pertenece a los ciudadanos.

Y cuando existen dudas documentadas sobre una elección, la respuesta democrática no debería ser ridiculizarlas.

Debería ser investigarlas.

Nosotros seguiremos haciéndolo.

Con documentos.

Con fotografías.

Con datos.

Con análisis.

Con denuncias.

Y, cuando sea necesario, con peritajes.

Porque la legitimidad democrática no se protege ocultando las dudas.

Se protege despejándolas.

Conteo Ciudadano del 10% de las “sábanas” de la elección presidencial y legislativa del domingo 2 de junio de 2024 y revisión de las actas publicadas por el INE.

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