Tres formas de entrar y una de salir

¿Eres como un perro o un león cuando experimentas emociones perturbadoras muy intensas?

Por Tenzin Dolkar

Dharma En Castellano

Tener cautela en el adiestramiento. Cautela para evitar las emociones nocivas. No tiene sentido desanimarse por las dificultades a la hora de abandonar las emociones nocivas. Si nos esforzamos por derrotarlas podremos erradicarlas para siempre. Si las eliminamos de raíz, al no tener ya base donde sustentarse, habrán sido abandonadas para siempre

.

47cd Corazón, abandona el temor y aplícate a conocerlas, pues son ilusorias.

¿Por qué me condenas a los infiernos y demás, sin necesidad?

Capítulo cuarto – La cautela

El modo de vida de los bodisatvas, Shantideva

༤༧ག་ང་ འདི་ནི་སྒྱུ་འདྲ་དེ་ཕྱིར་སྙིང་ལ་འཇིགས་སྤོང་ཤེས་ཕྱིར་བརྩོན་པ་བསྟེན། །

དོན་མེད་ཉིད་དུ་བདག་ལ་དམྱལ་སོགས་རྣམས་སུ་ཅི་སྟེ་གནོད་པ་བྱེད། །

ཞི་བ་ལྷས་མཛད་པའི་བྱང་ཆུབ་སེམས་དཔའི་སྤྱོད་པ་ལ་འཇུག་པ།

ལེའུ་བཞི་པ། བག་ཡོད།

COMENTARIO

Entonces, ¿qué hacemos? La existencia de estas emociones nocivas es precaria porque, aunque parecen existir por sus propias características, son vacías de existencia por sus propias características, es decir, son como una apariencia ilusoria. Reúnen las tres características de los fenómenos ilusorios: surgir de condiciones, aparecer ante la mente y carecer de naturaleza propia. Como la figura de un elefante creada por ilusionista, que parece estar allí en el escenario, pero es solo una apariencia, en realidad no está.

Por ello —demanda Shantideva a su propio corazón—, hemos de perder el miedo a no poder deshacernos de ellas, ya que se pueden erradicar simplemente generando la sabiduría que comprende la vacuidad —que comprende que en realidad están vacías de existencia inherente—, lo que le da sentido a nuestros esfuerzos.

Sabiendo que existe un remedio para eliminarlas, permitir que nos envíen a los infiernos y a los demás reinos inferiores, empujándonos a experimentar infinito sufrimiento, resulta claramente innecesario. Es como sufrir intensamente por una enfermedad curable simplemente por pereza de seguir el tratamiento.

Pero tampoco debemos pensar que no existen. Nos perjudican, y el hecho mismo de que algo perjudique o beneficie muestra que existe. Sin embargo, su manera de existir no consiste en estar establecidas por su propio lado, de manera inherente, sino en existir por mero nombre. Es cierto que, cuando las percibimos, parecen existir de ese modo inherente; no parecen existir meramente por su nombre. Son como ilusiones que se nos aparecen debido a diversos factores. Existen de manera interdependiente: surgen cuando se dan las condiciones propicias y cesan cuando se dan condiciones adversas. Mediante la familiarización y la meditación podemos incrementarlas, transformarlas o destruirlas.

Puesto que podemos erradicarlas, si no lo hacemos estaremos experimentando sin necesidad el sufrimiento que ellas provocan. Por lo tanto, no debemos desanimarnos en ningún momento en nuestro empeño por comprender el modo último de existencia de los fenómenos. Milarepa decía: «Desde la perspectiva de la verdad convencional, el Buda ha enseñado que todo existe. Desde el punto de vista de la verdad última, no existen los obstáculos ni tampoco el Buda». A esto podemos añadir que ni siquiera existe la vacuidad.

Con respecto a la interdependencia, Khenpo Kunpel nos recuerda que no debemos ser como el perro que corre tras la piedra, sino como el león que persigue a quien la tiró. El perro persigue el efecto —la piedra— sin investigar la causa —quien la lanza—. Los seres ordinarios hacemos lo mismo: nos ocupamos solo del fruto sin examinar sus causas y condiciones. Nos dejamos llevar por las emociones nocivas sin buscar su origen: la ignorancia.

14 de marzo a las 3:18 a. m.

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