Las dohas (sánscrito: dohā, “canto espontáneo”, “verso de realización”) son poemas de experiencia espiritual compuestos por los grandes mahāsiddhas del budismo tántrico de la India, especialmente por Saraha, Tilopa, Nāropa y Virūpa.
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Las dohas no son tratados filosóficos ni comentarios académicos. Son expresiones poéticas nacidas de una realización directa de la naturaleza de la mente. Por ello, a menudo utilizan imágenes sencillas y lenguaje popular para conducir al practicante más allá de los conceptos.
Algunas características de las dohas:
- Son breves y fáciles de memorizar.
- Utilizan metáforas y ejemplos cotidianos.
- Señalan directamente la naturaleza de la mente.
- Buscan provocar una comprensión intuitiva más que intelectual.
- Constituyen una de las fuentes principales de las enseñanzas de Mahāmudrā.
Las más conocidas son:
Dohākosha de Saraha
Dohākosha
Considerada una de las obras fundamentales del Mahāmudrā. Sus versos apuntan directamente a la vacuidad inseparable de la luminosidad.
Ganges Mahāmudrā de Tilopa
Ganges Mahāmudrā
Contiene las famosas instrucciones:
No recuerdes.
No imagines.
No pienses.
No examines.
No controles.
Descansa.
Dohas de Nāropa
Canciones de realización de Nāropa
Describen la experiencia de Mahāmudrā y la unión de vacuidad y claridad.
Dohas de Virūpa
Canciones de realización de Virūpa
Enfatizan la inseparabilidad de saṃsāra y nirvāṇa.
Cómo se utilizan en la práctica
Las dohas no se estudian solamente; también se contemplan y se meditan.
- Se lee lentamente un verso.
- Se reflexiona en su significado.
- Se deja a un lado el análisis.
- Se descansa en la conciencia abierta que el verso ha despertado.
- Cuando aparecen pensamientos, se vuelve al verso y nuevamente se descansa.
En este sentido, las dohas son como las flechas de Saraha:
- La flecha es el poema.
- Las serpientes son las construcciones mentales erróneas.
- El blanco es el corazón del practicante.
- La meta es reconocer la naturaleza de la mente.
Por eso se dice que las dohas no fueron escritas para ser admiradas como literatura, sino para despertar la mente búdica.
Como expresó Saraha:
Las palabras son sólo un dedo que señala la luna;
no confundas el dedo con la luna.
Su función es llevar de la comprensión conceptual a la experiencia directa. En la tradición de Mahāmudrā, una sola doha verdaderamente comprendida puede valer más que muchos años de especulación filosófica.