De una libreta en la UNAM a un modelo sistémico para analizar personas, empresas y gobiernos
Por Yuri Serbolov
La primera versión de la Bañera Financiera nació en los años noventa, cuando estudiaba Economía en la UNAM.
No nació en una computadora. No nació en una hoja de cálculo. No nació en un centro de investigación.
Nació en una libreta.
Recuerdo haber dibujado un esquema muy sencillo para explicar las finanzas de una persona. Posteriormente se lo mostré a uno de mis profesores y me comentó que aquel modelo podría servir para enseñar economía a la gente del barrio bravo de Tepito.
La observación me sorprendió.
La economía suele explicarse mediante fórmulas, ecuaciones, tablas y conceptos especializados. Sin embargo, cualquier comerciante, obrero, campesino, profesionista, empresario o funcionario público entiende perfectamente una idea muy simple:
Si entra más dinero del que sale, la situación mejora.
Si sale más dinero del que entra, la situación empeora.
Aquella observación quedó guardada durante muchos años.
Con el paso del tiempo el modelo fue evolucionando. Lo que inicialmente era una herramienta pedagógica terminó convirtiéndose en una propuesta para analizar la situación financiera de cualquier agente económico: una persona, una familia, una empresa, una institución o incluso un gobierno.
Hoy, con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial como ChatGPT y de plataformas de desarrollo como Codex, hemos podido revisar, ordenar, ampliar y estructurar muchas de las ideas que permanecieron durante años únicamente como apuntes, diagramas y reflexiones dispersas.
Sin embargo, la esencia del modelo sigue siendo la misma que apareció en aquella libreta.
La pregunta fundamental es:
¿Existe una manera sencilla de representar toda la realidad financiera de cualquier agente económico?
La respuesta propuesta por la Bañera Financiera es que sí.
La intuición original
Imaginemos una bañera llena de agua.
El nivel del agua representa la situación financiera de una persona, una empresa o un gobierno.
Si entra más agua de la que sale no sólo en el presente, sino por actos que vienen del pasado o del futuro, el nivel aumenta.
Si sale más agua de la que entra, igual no sólo en el presente, sino por consecuencias del pasado o del futuro, el nivel disminuye.
Si entra exactamente la misma cantidad que sale, el nivel permanece estable.
A primera vista parece una idea demasiado simple.
Pero precisamente en esa simplicidad reside su utilidad.
La mayoría de las personas comprenden intuitivamente el comportamiento de una bañera. No necesitan conocimientos avanzados de economía para entender cuándo se llena, cuándo se vacía o cuándo permanece estable.
Sin embargo, conforme analizamos con mayor profundidad la realidad financiera descubrimos que la explicación no puede quedarse únicamente en los ingresos y gastos del presente.
Los tres tiempos del dinero
La principal evolución del modelo ocurrió cuando apareció una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué sucede cuando los ingresos presentes no alcanzan para cubrir los gastos presentes?
La respuesta es que necesariamente debemos recurrir a otro tiempo financiero.
Si una persona utiliza sus ahorros, vende un activo, empeña una joya familiar o dispone de reservas acumuladas, está utilizando recursos del pasado.
Si solicita una tarjeta de crédito, contrata un préstamo o emite deuda, está utilizando recursos del futuro.
De esta observación surge una de las ideas centrales de la Bañera Financiera:
Toda persona, empresa o gobierno vive simultáneamente con dinero pasado, dinero presente y dinero futuro.
El presente se expresa mediante los ingresos y gastos actuales.
El pasado se expresa mediante el patrimonio, las reservas, los ahorros y los activos acumulados.
El futuro se expresa mediante la deuda, los compromisos adquiridos, las inversiones y los rendimientos esperados.
La situación financiera real sólo puede entenderse cuando observamos la interacción de esos tres tiempos.
Del modelo pedagógico al modelo sistémico
Con el paso de los años la Bañera Financiera comenzó a incorporar nuevas dimensiones.
No sólo importaba cuánto dinero entraba o salía.
También importaba:
- cómo evolucionaba en el tiempo;
- qué impacto tenía sobre las personas;
- cómo interactuaba con otros sistemas;
- qué ocurría cuando aparecían crisis externas;
- qué sucedía cuando varios agentes económicos estaban conectados entre sí.
De esta manera surgió la arquitectura actual del modelo:
B1. Presente
Ingresos, gastos, liquidez y ahorro.
B2. Pasado
Patrimonio, reservas, herencias y depreciación.
B3. Futuro comprometido
Deuda, amortizaciones e intereses.
B4. Futuro productivo
Inversión, rentabilidad y creación de valor futuro.
B5. Dinámica
La evolución temporal del sistema.
B6. Metafinanciera
Factores humanos y sociales que impactan las finanzas.
B7. Relaciones intersistemas
Transferencias, rescates, contagios y conexiones con otros sistemas.
La explicación detallada de estas capas puede consultarse en los documentos metodológicos de la Bañera Financiera y en el Glosario Oficial del modelo.
¿Puede explicar cualquier agente económico?
Una de las hipótesis más ambiciosas de la Bañera Financiera es que la misma estructura puede utilizarse para analizar:
- una persona;
- una familia;
- una empresa;
- una organización;
- una ciudad;
- un estado;
- un país.
La diferencia no está en la lógica del modelo.
La diferencia está en la escala y en las variables utilizadas.
Por ello, una vez desarrollada la arquitectura general, surgió una nueva pregunta:
¿Podría aplicarse a las finanzas públicas de México?
La respuesta nos condujo al desarrollo de la primera versión de la Bañera Financiera de México.
Del modo piedra al modo diamante
Todo modelo comienza siendo imperfecto.
La Bañera Financiera no es la excepción.
Por ello utilizamos dos conceptos para describir su evolución.
Modo Piedra
La estructura mínima funcional.
Todavía imperfecta.
Todavía incompleta.
Pero capaz de generar valor y producir diagnósticos útiles.
Modo Diamante
La versión madura del modelo.
Validada.
Probada históricamente.
Capaz de generar escenarios, simulaciones y alertas tempranas.
Actualmente nos encontramos en la etapa de transición entre ambos estados.
La primera aplicación práctica es la Bañera Financiera de México v0.1, presentada en esta edición de La Carpeta Púrpura.
Una pregunta para el futuro
Toda metodología debe responder tres preguntas fundamentales.
¿Es coherente?
¿Explica la realidad?
¿Puede anticipar lo que viene?
La primera prueba de la Bañera Financiera consiste en explicar la situación actual.
La segunda consiste en reconstruir crisis pasadas.
La tercera consiste en identificar señales tempranas antes de que aparezcan nuevas crisis.
Si el modelo sólo logra explicar el presente, seguirá siendo una herramienta pedagógica útil.
Si además consigue reconstruir el pasado, se convertirá en una herramienta analítica.
Y si algún día logra anticipar riesgos futuros con suficiente confiabilidad, podrá transformarse en una herramienta prospectiva para apoyar la toma de decisiones.
Ese camino apenas comienza.
La libreta de los años noventa se ha convertido en un proyecto metodológico.
Ahora corresponde ponerlo a prueba.
